Mamdani y el “America First” con rostro progresista

Imagen original de Sourav Roy: https://in.linkedin.com/in/sourav-roy-6b4b78258?trk=public_post_feed-actor-image

No deja de sorprender la tremenda ingenuidad de aquellos que solo ven el mundo a través de la sociedad del espectáculo y siguen imaginando ver fantasmas que no existen: discursos vacíos y, en el fondo, estrategias de poder de una izquierda inexistente, que es la supuesta izquierda estadounidense.

De forma cíclica, pero muy particularmente a partir de Occupy Wall Street, nos encontramos con diversos dispositivos de distracción, disciplinamiento, disidencia controlada y canalización de la indignación y de la rabia. En fin, mecanismos de canalización y pacificación del malestar que generan las contradicciones incluso en el mismo centro del sistema mundo capitalista; en el propio seno del imperio.

El alcalde Mamdani es uno de esos tantos dispositivos que solamente subsisten sin rayaduras, grietas ni contradicciones en el mundo de la sociedad del espectáculo y de la representación que tanto exita a algunos sectores del progresismo latinoamericano. Es el mundo predilecto de los santurrones de la estética llana, sin materialidad alguna. Los santurrones liberales y decoloniales que se adscriben, muy a su manera, al fin de la Historia y que ven con desprecio las misiones que le dieron vivienda, alimentos, salud y vida a millones de venezolanos pero destacan la superioridad de los discursos y estéticas, muy bien curadas, como las de Mamdani o Alexandria Ocasio Cortez.

Curioso lo que se ve en la traición y claudicación de la Rodríguez pero que no se ve, o se ignora, en la parafernalia muy blanqueada del progresismo que proviene desde el Norte Global y se replica con fuerza en el fracasado progresismo latinoamericano.

La progresía latinoamericana no quiere darse cuenta de que, en realidad, esa mal llamada izquierda estadounidense, muy atractiva, muy blanca, muy civilizada para esos ojos que viven exclusivamente de determinada estética, solo busca establecer un America First con rostro progresista: una especie de nuevo New Deal hacia el interior de Estados Unidos.

Pero ese nuevo New Deal depende, y dependerá, del mantenimiento de la máquina imperial y guerrerista estadounidense. En el contexto y fase actual por la que atraviesa Estados Unidos, ambas cosas son estructuralmente necesarias. O, por lo menos, así lo plantea esta supuesta izquierda (compatible con el imperio) que, desde Occupy Wall Street, se va regenerando de manera cíclica. Por eso, ninguno de esos dispositivos se opone a la guerra que ha declarado Estados Unidos contra la América Latina, Irán, el Sahel, Congo o Palestina.

Ese nuevo New Deal busca, ante todo, una alianza con el capital estadounidense. En el caso del Partido Demócrata, especialmente con el capital financiero, pero, en general, con la burguesía estadounidense: una clase abiertamente fascista que tiene en el Partido Demócrata, incluyendo al DSA, un “ejército político de reserva”, por aquello parafrasear a Marx, en caso de crisis o inminente colapso, y que buscará mantener sus privilegios de clase mientras continúa saqueando y manteniendo en estado de guerra a buena parte del mundo y, muy particularmente, a Nuestra América.

*Imagen original de Sourav Roy: https://in.linkedin.com/in/sourav-roy-6b4b78258?trk=public_post_feed-actor-image

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