“La política no admite aritméticas simplonas”. Entrevista sobre la alianza, crisis y la diáspora

Esta es la entrevista íntegra que le hiciera el periodista Antonio Mejías al sociólogo César J. Pérez Lizasuain (CJPL). Parte de esta entrevista fue publicada en el medio Palabra bajo el título “Can U.S. Boricuas Shape PR’s Future?.

Antonio Mejías Rentas 

Uno de los puntos que Juan Dalmau hace en su disertación es que él tiene muy buenas posibilidades de ganar. De hecho, se proclama como el próximo gobernador electo de Puerto Rico. Él da los datos de las últimas elecciones en que ninguno de los partidos mayoritarios obtuvo más del 33% de los votos y que Victoria Ciudadana y el PIP independientemente lograron cerca de 14% y que si se suman esos esfuerzos, como sucedería con la Alianza, hay una una posibilidad de que ellos consigan por lo menos el 28%. Entonces yo quería asegurarme de de tener una idea de cómo cala ese mensaje o qué opinan algunas personas en Puerto Rico sobre esas posibilidades. Entonces le quería preguntar directamente qué opina usted sobre las posibilidades de que esta alianza del PIP con Victoria Ciudadana logre elegir a un gobernador y a una comisionada residente, etc.

CJPL

La política, entre tantas cosas, también tiene un elemento muy importante que es el de crear percepciones. Ciertamente las percepciones se tienen que anclar, en última instancia, a realidades materiales y sociales. Y en el juego electoral las percepciones importan. Cuando un movimiento, un partido, un candidato, especialmente en el caso del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), y del independentismo en general, que ha sido un movimiento históricamente reprimido, que ha estado, digamos, resguardado, desde la década de los 50’ a ser una minoría política y sobrevivir. Ese trabajo que realiza el PIP ahora de crear una percepción de fortaleza y de posibilidades es bien importante. En política hay algo que se llama la teoría de oportunidades y es bien importante que la gente entienda, esto desde la perspectiva electoral, el mensaje que lleva Dalmau. Que la gente entienda de que en efecto, sí hay posibilidades de derrotar a lo que nosotros hemos llamado aquí al bipartidismo, que no es otra cosa que el régimen político o de alternancia que comienza en 1968 cuando el Partido Nuevo Progresista (PNP) logra darle un golpe importante a la hegemonía que gozaba el Partido Popular hasta ese momento.

A la gente le gusta ganar. Esa percepción es importante. Así que yo creo que gran parte de la campaña temprana que ha estado haciendo el PIP, especialmente Juan Dalmau, ha estado dirigida a romper con esos miedos y mitos para crear esta percepción de que hay una oportunidad real, histórica, de superar esa alternancia, ese bipartidismo, ese régimen del 68’, de manera contundente en las próximas elecciones. Eso para responder a la cuestión de las percepciones. 

Ahora bien, ¿En qué contexto está anclado esto, toda esta dinámica y campaña electoral? Mire, está anclado en un escenario material, un escenario histórico. Y ese escenario material e histórico está dado por la crisis, por la crisis puertorriqueña, una crisis que ya llevamos arrastrando casi dos décadas, 20 años de crisis, en donde el país ha estado en un continuo decrecimiento económico. La economía puertorriqueña o decrece o se mantiene estancada en el 0%. De manera que eso ha generado un sinnúmero de efectos sociales y políticos en los últimos 20 años en la colonia. Nosotros lo que tenemos es una economía con unos rasgos y unos elementos muy característicos de una economía de un territorio, de un país que se encuentra en guerra o en conflicto civil.

Nada más para ponérselo, como decimos acá, en arroz y habichuelas: el año pasado han muerto sobre 30,000 puertorriqueños en la isla y han nacido apenas 17,000. De manera que incluso estamos experimentando un decrecimiento poblacional importante. De nuevo, parecería ser un escenario social, político y económico que enfrenta un país en guerra civil o en conflicto interno. Entonces, esa crisis tiene unos efectos sociológicos importantes: desintegración de la familia, desempleo crónico, baja participación de la fuerza laboral, reducción de la base productiva y económica del país. Tiene efectos en la forma en que vivimos aquí, en las percepciones que se generan. Eso se suma a una intensificación de la violencia colonial a partir de 2016 con la aprobación de PROMESA, la creación de la Junta de Control Fiscal y ese otro brazo judicial ad hoc que crea el Título III de esa ley, que crea la Corte, una especie de corte de quiebra, en donde la designada en ese momento, la jueza Taylor Swain, tiene brazo de hierro para estar constantemente tomando decisiones unilaterales en contra de los mejores intereses de los puertorriqueños mientras favorece a la banca y empresas estadounidenses.

El mismo cuento aplica a la Junta de Control Fiscal: siete individuos nombrados por el Congreso y por el presidente de EE.UU. unilateralmente gobernando y tomando decisiones sobre nuestras finanzas. Entonces tenemos lo que otra gente ha llamado una especie de combinación entre políticas neoliberales, que venimos sufriendo hace más de 20 años, en donde hay una reducción del gasto social y público, privatizaciones, etc. Y la combinación, al mismo tiempo, de una intensificación de la violencia colonial. Mire, este es el cuento largo, corto. Solo para poder describir, de manera muy genérica, en dónde se inscribe la campaña electoral de 2020 y 2024. 

Ese es el contexto material en que emergen Victoria Ciudadana (MVC) y el PIP, un nuevo partido y un viejo partido respectivamente (pero un viejo partido que parece estar emergiendo en términos de confianza entre el electorado puertorriqueño). Pues básicamente emergen, surgen en este contexto, en un contexto en donde también hay una crisis orgánica, en donde los principales partidos ya no pueden ser interlocutores de las esperanzas, de los deseos de cambio de la mayoría de las personas en este país. Hay un problema craso en términos políticos; se trata de una crisis orgánica y los partidos principales reflejan esa crisis. Aunque en realidad yo planteo que ya no son principales porque perdieron hegemonía, podrían ganar elecciones, fíjese, pero perdieron hegemonía porque ya no tienen poder social  ni el respaldo que tuvieron hace 20, 30, 40 años. No son hegemónicos. Bien, surgen estos dos partidos como partidos emergentes, con un tercero que es Proyecto Dignidad, que no hay que dejarlo fuera. Y surgen y emergen, digamos, para competir por unos limitados espacios que la propia crisis orgánica, la crisis de los principales partidos (PPD y PNP) abre. Y en esa dinámica estos tres partidos emergentes comienzan a competir entre sí para ocupar ese limitado espacio. ¿Para qué compiten? Bueno, compiten para tratar de representar esas decepciones generalizadas y deseos de cambio que en este país son mayoritarios. 

Esto solo para volver a su pregunta como planteo metodológico y  poder seguir hablando: la alianza entre el PIP y MVC no es otra cosa que el resultado de una lucha de fuerza, de una dinámica de poder. Toda alianza, todo consenso es resultado de luchas de fuerza, son el resultado de luchas de poder. En este caso, el de la Alianza, el PIP logró una gran victoria al obtener el respaldo de MVC para apoyar la candidatura de Juan Dalmau para la gobernación.

Lo aclaro porque acá se ha generado una especie de concepto idealizado sobre los consensos y alianzas. Y los consensos y alianzas son el resultado de relaciones de poder. En este caso, el PIP ha salido airoso, hasta el momento, consiguiendo el apoyo de este otro partido político. Un partido político, desde mi perspectiva, colonialista que trata de reproducir la consigna del PPD de que el estatus no está en issue. Pero en términos tácticos hay que reconocer que el PIP, utilizando la fortaleza y la popularidad que ha ganado Juan Dalmau en los últimos años, pudo obtener el compromiso de este otro partido político.

Antonio Mejías Rentas 

Y en ese sentido entiendo el contexto que me da pero entonces, ¿Usted está de acuerdo con que las posibilidades son reales? Me parece que en algún momento usó esa frase de “posibilidad real” de que haya un triunfo político, por lo menos para gobernador de esta alianza en el 2024.

CJPL

Mire, la política no admite aritméticas simplonas. Yo dudo mucho que la aritmética, que la suma simple de lo que obtuvo la candidatura de Juan Dalmau en 2020 y la candidatura de Alexandra Lúgaro bajo MVC vaya a sumar lo suficiente como para poder ganar las próximas elecciones. Bien, eso se debe a diversos factores. Uno de ellos es que el MVC ha sufrido cierto desgaste político en su imagen.

Aquí no hay que perder de perspectiva que en el 2020 este partido tuvo de candidata a la gobernación una empresaria neoliberal, con ideas neoliberales, y tuvo también de candidata a la comisaría residente a una persona, Zayira Jordán Conde, una anexionista y neoconservadora con afinidad al Partido Republicano de EE.UU. Encima, luego de las elecciones del 2020, Alexandra Lúgaro, que es y sigue siendo la principal cara e imagen de MVC, entra al ruedo empresarial, privado y mediático de la mano de John Borschow, que es un es una figura prominente dentro del PNP. Eso levantó muchísimas críticas. Más recientemente, la candidata de ese partido para el 2024 a la comisaría residente, Ana Irma Rivera Lassén, ha jurado lealtad al Partido Demócrata si gana las elecciones. Eso ha levantado críticas de algunos grupos progresistas acá en la isla, incluyéndome a mí, porque nos parece un momento muy delicado en términos internacionales, geopolíticos, en donde las actuaciones del Partido Demócrata están levantando serias interrogantes y críticas en EE.UU. Lo vemos en las protestas estudiantiles y serias interrogantes también en el ámbito internacional.

Lo que te quiero decir con esto es que ha habido cierto desgaste. MVC en su asamblea de año electoral y en su primaria, no han podido ni siquiera llevar a 2,000 personas. Es un detalle importante. Hay un desgaste que se puede constatar. Y además habría que asumir en términos empíricos de que todo ese apoyo que recibió la licenciada Alexandra Lúgaro en el 2020, a pesar de su respaldo, el respaldo del partido, Juan Dalmau no lo va a tener al 100%. Hay que pensar que a lo mejor tiene un 50% de ese respaldo o un 60%. De manera que es imperioso que si el PIP, más allá del discurso, se quiere plantear como una opción real para ganar, que yo creo que puede, tiene que también trascender las limitadas fronteras que de momento le ofrece la alianza con MVC. El PIP, sin abandonar la alianza, que me parece importante porque en San Juan hay muchos votos, tendrá que buscar la manera también de trascender y apelar a otros sectores en el país, los cuales MVC no apela.

MVC es un partido muy sanjuancentrista, muy metropolitano, y tendrá que salir de esas limitadas fronteras para apelar a otros grupos en el país, incluyendo, a ciertos sectores religiosos y de otras tendencias políticas y sociales para poder ganar.

Antonio Mejías Rentas

Sí, de eso quería preguntarle específicamente. ¿Está hablando de que el PIP quizás está abandonando a un sector importante histórico, que es el sector más conservador del independentismo puertorriqueño?

CJPL

Yo pienso que no lo ha abandonado todavía. Yo pienso que hay una oportunidad. Mire, el resultado que obtuvo Juan Dalmau en el 2020 fue un evento. Y le digo evento así subrayado y enfatizado: un evento. Ni mi generación, ni la generación de mis padres creían posible que un independentista pudiera obtener un 15% del voto en una elección general. Entonces crea un evento, es decir, rompe con una percepción que ubica al independentismo siempre como una minoría, como un movimiento resguardado. Movimiento resguardado, siempre resistiendo, de aguantar, de conformarse con unos mínimos para sobrevivir. Y de momento se comienza a ver que hay cada vez más personas que van confiando en ese capital moral que ha acumulado el independentismo en las últimas décadas. Es más, durante todo el siglo 20 y lo que va del presente, hay un capital moral. Usted me hablaba de la corrupción. Pues eso, hay un capital moral del independentismo que le puede ofrecer al país: de lucha, de rectitud en ese sentido. De amor y de interés real patrio por este país. Eso es un capital moral (que el PIP puede utilizar pero que también tiene que cuidar mucho, pues no le pertenece del todo).

Las elecciones del 2020 abrieron esa puerta. Hay una nueva secuencia política que inicia con ese resultado de Juan Dalmau. En la actualidad, para las próximas elecciones, yo tengo la esperanza…yo no creo que el PIP haya abandonado esos otros sectores sociales en el país, ni al independentismo más conservador. Pero tendrá, tiene la tarea, pienso yo, de aquí a noviembre, de poder rebasar algunas fronteras que le vienen impuestas precisamente por la naturaleza de la alianza. Y aquí hay que recordar que el partido MVC, en términos ideológicos, además de que promueve de que el estatus no está en issue al igual que el PPD, pero también ha abrazado cierto progresismo con unos lazos muy cercanos al Partido Demócrata de EE.UU. Sobre todo por virtud de su financiamiento político, que proviene del sindicato estadounidense SEIU, que es una especie de órgano económico del Partido Demócrata. Yo creo que esas líneas ideológicas que le impone su nuevo socio, tiene el PIP que superarlas.

Antonio Mejías Rentas

¿Qué importancia tiene el personaje de Juan Dalmau? ¿Es decir, usted aludió a ese evento del 2020, es esa figura y yo creo que lo mismo pasó con la candidata de Victoria Ciudadana, personas jóvenes pero carismáticas, con cierto atractivo visualmente para la persona que los ve en televisión, etc. ¿Qué importancia tiene esto en este momento histórico para los partidos?

CJPL

Pues mire, para entender la figura de Alexandra Lugaro habría que irnos al 2016. Porque a pesar de que yo soy muy crítico de la licenciada, hay que decir y hay que aceptar que ésta en 2016 hizo historia: una candidata independiente que obtuvo 170,000 votos. Claro, la licenciada Lúgaro en el 2016, no estuvo sola. Manuel Cidre, empresario neoliebral al igual que ella, obtuvo casi 90,000 votos. Lo que le quiero decir con esto es que tanto los fenómenos de Alexandra Lúgaro, como el de Manuel Cidre en su momento dado, como de Juan Dalmau o el mismo Proyecto Dignidad (no hay que olvidar que en el 2020 el doctor César Vázquez, un candidato que digamos no es el más vistoso, que no tiene un gran don de la palabra, obtuvo también casi 90,000 votos). El fenómeno alrededor de estas figuras, usted utilizaba esta palabra para describirlas, carismáticos… Además de que hay cierta carisma alrededor del aura de estas figuras, la realidad es que Lúgaro y Dalmau son resultado de la crisis, son ejemplos de la creciente desconfianza en las instituciones de este país, son hijos de la intensificación de la violencia colonial que nos llega a través del Congreso de EE.UU. Son hijos de la creciente tasa de pobreza que enfrenta este país con un 50%. Medio millón de niños viven bajo los índices de pobreza establecidos por la Oficina del Censo de EE.UU. Una gran tasa de deserción escolar, sobre 600 escuelas públicas cerradas y el desmantelamiento continuo de la educación superior pública. Es decir, estas figuras, por más carismáticas que puedan ser, lo determinante es que están ancladas en ese escenario material que yo le describí hace un rato, que es el de la crisis. 

Lo estético, no sé si por ahí es que usted me está preguntando también… Mire, en la política electoral es importante. La licenciada Lúgaro fue pionera en esto. La licenciada Lúgaro se le presenta al país en 2016 con esta estética de mujer emprendedora, de mujer con fuerza y poder, de mujer empresaria. No hay que olvidar que Alexandra Lúgaro viene del mundo empresarial. Su compañía, que dirigía con su madre, era una compañía subcontratada por el Departamento de Educación que le facturó más de $60 millones a esa agencia O sea, viene con esta imagen de mujer administradora empresarial y su figura estética va conforme a todo eso. Se trata de la típica estética neoliberal.

En el caso de Juan Dalmau hay que contrastar, el Dalmau del 2012 al de 2020 y 2024. En 2012 era otra cosa, otro ser humano. En el 2020, en cambio, se hace acompañar también de una estética de hombre de estado, pero a pesar de esa imagen también le imprimió mucha alegría a esa campaña de Patria Nueva que fue bien exitosa en 2020. Que, dicho sea de paso, como paréntesis, de momento ha abandonado en los últimos meses ese branding de la Patria Nueva que tanto éxito le dio. La ha echado a un lado y se ha enfocado más en el branding de la Alianza. Pero bueno, le dio alegría e ímpetu a esa campaña de 2020. Como usted sabe, el PIP siempre tuvo o ha tenido esta percepción, en ocasiones fundada y en otras ocasiones infundada, de ser un partido cerrado, de ser un partido de élite intelectual. La candidatura de Dalmau en 2020 rompe con eso. Y yo pienso que eso fue determinante también para su éxito en el 2020. Y en el caso de Lúgaro su estética, como mujer empoderada, empresaria y demás, es parte de una estética que le dio resultados en el 2016. 

Antonio Mejías Rentas

No sé cuánto sepa usted de lo que ha estado haciendo Dalmau visitando comunidades de la diáspora en EE.UU. Llegando un mensaje de que de que la diáspora, los puertorriqueños que viven en EE.UU. que ya son casi 6 millones, que tienen que ejercer un rol, tienen que tomar un papel en la descolonización de Puerto Rico. En términos generales, ¿Qué le parece a usted ese concepto? ¿Qué importancia tendría o debe tener esa diáspora en EE.UU. en llegar a la descolonización de Puerto Rico?

CJPL

Eso hay que ubicarlo nuevamente en el contexto. La importancia que tiene la candidatura del PIP y Juan Dalmau en estas elecciones es que su campaña [y eventual elección] se podría convertir y puede ser parte de un proceso más amplio de descolonización. La misma candidatura de Juan, de tener éxito y de apelar a varios sectores de la sociedad puertorriqueña, podría ser parte de un proceso ampliado de descolonización. Y eso es vital y por eso yo apoyo esa candidatura, aunque la apoyo en términos críticos, pero la apoyo. Es una posibilidad si el PIP logra superar algunos escollos o limitaciones. 

Cuando se entiende esta potencialidad, esta posibilidad de que la campaña del PIP pueda convertirse en parte de un proceso ampliado de colonización, la diáspora puede ser una figura esencial dentro de este proceso. ¿Haciendo qué? Haciendo lo que está haciendo, está educando, está levantando dinero, está llevando el mensaje. Eso por un lado. Pero por otro lado, creo que hay una función importante de la diáspora: además de promover la independencia, debe también arrancarle de las manos al Partido Demócrata la exclusividad sobre los asuntos de Puerto Rico. La diáspora no puede seguir siendo rehén de los dictámenes de ese partido, ni del Partido Republicano a esos efectos. Pero históricamente nosotros sabemos que el Partido Demócrata ha utilizado la causa de Puerto Rico de forma oportunista  para promover el voto puertorriqueño, voto latino en EE.UU. y recaudar dinero.

Antonio Mejías Rentas

Para algo fue Kamala Harris a Puerto Rico hace un mes.

CJPL

Eso es así. Tanto Kamala Harris como las visitas que hemos tenido recientemente de Alexandria Ocasio-Cortez o de Maxwell Frost. Maxwell Frost, el congresista por el estado de la Florida, que ha levantado algunas críticas porque se decantó como aliado de Ana Irma Rivera Lassén. Y bueno, me imagino que usted está al tanto que Maxwell Frost ha tenido unas posturas muy lamentables relacionadas a Palestina. Pero bueno, eso es cosa aparte. Me parece que el rol de la diáspora es fundamental en ese sentido. Arrancarle de los brazos al Partido Demócrata la exclusividad sobre los asuntos de Puerto Rico y apelar, sobre todo apelar a los movimientos progresistas y también conservadores de que la única solución viable al problema y al conflicto colonial es la independencia. Esa es la solución al problema, no es la anexión como se promueve tanto desde los círculos demócratas. Así que yo veo el rol de la diáspora con esa tarea que a mí me parece esencialísima de tratar de forjar ese consenso no solo entre la diáspora misma, sino entre los movimientos sociales, políticos en EE.UU., conservadores o liberales. Hay que hacerles entender que la solución al conflicto colonial, en el caso de Puerto Rico, es la independencia.

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