Un fantasma recorre a Washington D.C.
Recientemente, ha circulado en Washington D.C. un memorando con el esbozo de una orden ejecutiva que la administración Trump estaría considerando para descolonizar a Puerto Rico y facilitar su transición hacia la independencia. Este documento propone cuatro pasos: 1) Declarar a Puerto Rico como un país soberano; 2) Utilizar poderes ejecutivos y de emergencia para reestructurar el gobierno local; 3) Crear un task force que diseñe un plan detallado para el periodo transicional; y 4) Establecer un gobierno provisional y convocar una asamblea constituyente para redactar una nueva Constitución.
El memorando fundamenta su propuesta en un informe del Government Accountability Office (GAO) de 2014, que concluyó que la anexión de Puerto Rico no es económicamente viable para ninguna de las partes.
Pat Buchanan y el Partido Republicano ante la independencia de Puerto Rico
En 1998, Pat Buchanan, referente histórico de las huestes conservadoras, publicó el artículo Puerto Rican Statehood: A Path to Disunion, donde se opone a la anexión de Puerto Rico, argumentando que afectaría negativamente a Estados Unidos, alterando su composición política y constitucional. Según Buchanan, la isla enviaría nuevos legisladores al Congreso, mayormente demócratas, alterando la base electoral republicana. Argumento que parece mantener vigencia tras la amplia derrota de Trump ante Kamala Harris en la votación simbólica celebrada en las elecciones puertorriqueñas de 2024.
Buchanan destaca la grave dependencia económica de la isla, con casi el 50% de la población viviendo bajo el umbral de la pobreza. Advierte que la anexión significaría una enorme carga económica para Estados Unidos: “Su ingreso per cápita es la mitad de Misisipi, su desempleo triplica el promedio nacional y la mitad de su población califica para asistencia social”.
Desde su visión, la anexión consolidaría un sistema de clientelismo político perjudicial para los republicanos y reforzaría la dependencia económica, complicando aún más el escenario fiscal estadounidense y, añadiría yo, la crisis económica puertorriqueña.
¿La anexión provocaría la desunión?
Buchanan sostiene que Puerto Rico nunca podrá integrarse a Estados Unidos debido a su identidad cultural única y singular. Dice que solo el 20% de los puertorriqueños hablan inglés y apenas el 16% se identifican como estadounidenses, dice el referente republicano. “Puerto Rico es una nación en formación, con raíces en la historia española, cuya cultura y tradiciones miran hacia Madrid, no hacia Londres”. Si se convierte en estado, la Unión enfrentaría un conflicto cultural de grandes proporciones, similar al de Quebec en Canadá.
Una de sus preocupaciones es la posible expansión del español como lengua oficial en otros estados con alta población hispana. Cita y critica al entonces Comisionado Residente, Carlos Romero Barceló, quien expresó que, de darse la anexión, Puerto Rico declararía el español como idioma oficial, lo que podría promover e inspirar iniciativas similares en estados como California, Arizona, Texas y Florida: “Carlos Romero-Barceló, actual delegado de Puerto Rico en el Congreso, ha dicho que si Puerto Rico entra, su legislatura declarará la isla bilingüe o hará del español su lengua oficial. A partir de ahí, se impulsará que California, Arizona, Texas y Florida sean también bilingües.”
El escrito da a entender que Puerto Rico, a diferencia de otros territorios anexados, ya era una nación culturalmente consolidada cuando Estados Unidos lo invadió en 1898. “A diferencia de los territorios de Luisiana y Oregón, California y el Suroeste, en gran medida extensiones vacías cuando se adquirieron, Puerto Rico era una isla poblada en 1898 cuando la tomamos como botín de guerra”. Además, hoy día la Isla cuenta “con su propia constitución, bandera y equipo olímpico; sus escritores, poetas y artistas se enorgullecen de llamarse puertorriqueños”. Para él, la anexión generaría una crisis política y cultural, además de radicalizar los movimientos no integracionistas e independentistas del territorio, aumentando el riesgo de conflictos internos (no ajenos a la compleja historia entre ambos países). “¿No es ya nuestra guerra cultural por la etnia, la raza, la moralidad, la historia (…) lo suficientemente intensa? ¿Necesitamos más conflictos? La estadidad convertiría a los secesionistas puertorriqueños en patriotas. ¿Queremos que los marines estadounidenses -como los paracaidistas británicos que abatieron al Ejército Republicano Irlandés- recorran las colinas de la isla en busca de “secesionistas” y “terroristas” cuyo único delito es compartir los sueños de John y Sam Adams?”
¿Una tormenta perfecta para la descolonización?
Buchanan argumentaba en 1998 que la independencia de Puerto Rico es la única solución racional tanto para Estados Unidos como para Puerto Rico. “Así como permitimos la independencia de Filipinas, pongamos a Puerto Rico en el camino hacia la soberanía”. Aunque no lo desarrolló en su escrito, la referencia a las Filipinas es significativa porque en realidad lo que propone Buchanan es seguir el modelo aplicado bajo la Ley Tydings-McDuffie de 1934, la cual proveyó un periodo transicional (planificado y ordenado) de diez años.
Desde su perspectiva, la independencia sería la vía más justa para evitar conflictos políticos, culturales y económicos innecesarios. Es, además, la postura política coherente dentro de las filas republicanas que reivindican la identidad nacional estadounidense: “¿Por qué negar el sueño milenario de todos los pueblos: ser libres e independientes, con un lugar bajo el sol entre las naciones de la Tierra?”.
Contrario a 1998, hoy parecería que los planetas se podrían alinear en lo que se refiere a la propuesta de Buchanan. Con la llegada del segundo gobierno de Donald Trump, Estados Unidos atraviesa tanto por una transformación económica interna (aplicando una “racionalización económica” y proteccionista extrema) como por una reconfiguración de su política exterior. En este escenario la pregunta clave es: ¿representan las proféticas palabras de Buchanan en 1998 y el memorando que actualmente se circula en Washington D.C. una tormenta perfecta para la descolonización de Puerto Rico?

