- Fue una demostración de fuerza y confirmó que el ímpetu de 2020 se mantiene y no fue casualidad. Entonces, cumplió su propósito.
- La asamblea fue vistosa mediáticamente y cumplió con los propósitos del espectáculo, aunque no estuvo en la portada de los principales periódicos (excepto Metro).
- El bipartidismo es un becerro de oro, un dios falso, vencible. Captó la atención el uso de una referencia bíblica por parte de Dalmau. Concretamente parafraseó a Éxodo 32:1-35: “Entonces el Señor habló a Moisés: Desciende pronto, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido. Bien pronto se han desviado del camino que yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundición y lo han adorado…”.
- Hay un evidente giro táctico para presentar a Dalmau como hombre de familia (elemento que no estuvo en 2020) que rememora en algún grado la campaña de David Bernier en 2016. ¿A qué se debe? ¿Habrá una aproximación más agresiva para llegar a ciertos sectores religiosos y conservadores? ¿Habrá gestos concretos para hacerlo? Si ese es el caso, la marca MVC no le sirve de mucho.
- En el mundo discursivo de Dalmau no existe Proyecto Dignidad. Una vez fuera MVC de la contienda por la gobernación, PIP y Proyecto Dignidad básicamente compiten en el mismo terreno para capitalizar sobre el malestar social.
- La asamblea ratifica que: 1) Dalmau se convirtió en 2020, como venía vaticinando desde las elecciones pasadas, en favorito para disputar en 2024 la hegemonía del eje bipartidista; y 2) Tomando en cuenta que las alianzas son, en última instancia, el resultado de relaciones de fuerza, el PIP es sin duda alguna el socio con mayor fortaleza en ese junte político (por el momento).
- Ratifica también que MVC enfrenta problemas serios (por el momento). Habría que preguntarse si el PIP cometerá el error de cargar política y mediáticamente con un partido evidentemente desgastado. La alianza es el resultado de una lucha de fuerzas en la que Dalmau salió airoso y en el que la necesidad obligó a MVC apoyar su candidatura para guardar, de cara al futuro, alguna relevancia política.
- De todas maneras, el PIP apuesta para que MVC sume: no serán los votos de Lúgaro en 2016 y 2020 como aseguró Fernando Martín, serán los que pueda llevar Manuel Natal a través de su candidatura a la alcaldía de San Juan, sumados a los que pueda atraer Dalmau de antiguos votantes del PPD y PNP (como sugirió Rubén Berríos).
- Todas las alianzas tienen un precio. ¿Cuál es el precio que tendrá que pagar el PIP a MVC de salir electo su candidato? ¿Estará el promotor económico de MVC, la entidad privada estadounidense (SEIU-SPT) apéndice del Partido Demócrata, financiando la campaña a la gobernación? ¿Promoverá el SPT a parte de su nómina para ocupar puestos de gobierno en una hipotética victoria de Dalmau? ¿Habrá una ONGización, asociada a MVC, del PIP? Hay que recalcar que el PIP históricamente ha criticado el inversionismo político y se ha negado a recibir dinero de PACs o Super PACs. Tanto la entidad que promueve a MVC como el complejo industrial de ONGs representan intereses económicos específicos. A eso se une el hecho que la Open Society financió un estudio económico para evaluar las posibles consecuencias económicas de las distintas alternativas de status. ¿Tiene Soros y Open Society (brazo de la inteligencia estadounidense) interés en el destino de las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos? ¿Por qué? Estas cuestiones implicarían contradicciones importantes y condicionarían económica y políticamente un futuro gobierno liderado por el PIP. Desde hace tiempo el capital verde, revestido de progresismo, mira atentamente.
- La mogolla de eslóganes. Especialmente el PIP tendría que comenzar a cortar o elegir su propia marca: o es Patria Nueva, Esperanza al Poder, Alianza Patria, La Alianza Va, etc. Al final, la mogolla de eslóganes debilita al principal de la Patria Nueva.
- El abandono de las “acciones concertadas” por adoptar el lenguaje de MVC sobre “alianza” puede ser problemático, incluso en términos legales donde la ley prohíbe textualmente las “alianzas”. Es muy probable el “lawfare”.
- La adopción discursiva y política de Dalmau sobre el “libre mercado” y la social democracia (cuando precisamente está en crisis en todos lados; como lo demuestra el reciente caso en Argentina). Invocar abiertamente algo tan maltrecho y desprestigiado como el “libre mercado” supone una movida hacia la derecha; probablemente para atraer el voto lugarista.
- Probablemente también Dalmau lo hace vaticinando una campaña anticomunista (que en realidad ya comenzó). ¿Pero será el PIP el primero en montarse precisamente en la ola anticomunista para evitarlo? ¿Un “red scare” pipiolo? Esta estrategia no funcionará: tratar de encubrir un miedo prejuiciado (el supuesto miedo al independentismo) por otro miedo prejuiciado (el supuesto miedo al comunismo y las experiencias revolucionarias en Nuestra América). Al igual que las desafortunadas e infundadas declaraciones del PIP contra Daniel Ortega, esto es una muestra de debilidad. Vendría bien al PIP mirar la manera en que Andrés Manuel López Obrador (un nacionalista) ha manejado este mismo asunto desmontando ese mismo prejuicio sin promover otro.
- La movida a la derecha es problemática, sobre todo de ganar las elecciones. Relacionado a lo de arriba: si Dalmau gana tendrá 4 años muy duros (si los termina). Quienes pueden sostenerlo a lo largo del trayecto están a su izquierda, no a la derecha.
- Por su discurso y la promesa de crear su propio Comité Blue Ribbon (Comisión por la Verdad y Justicia), la campaña se va a concentrar en un mensaje anti-corrupción y promoción de transparencia. También lo hará Proyecto Dignidad.
- Se ha decidido correr con la versión fetiche de la corrupción; es decir, la versión que la propone como un mal moral-jurídico y no estructural por lo que nunca se señalan sus causas materiales y empíricas. En cambio, la corrupción es un fenómeno sociológico y es parte integral de un modelo económico; nuestro modelo económico es, además de colonial-dependiente, el modelo económico del libre mercado.
- La insistencia en la Asamblea de Status denota que el PIP ha adoptado la postura de que la Estadidad es descolonizadora. Justo cuando el anexionismo y la estadidad atraviesan por una crisis orgánica sin precedentes por primera vez desde 1968.
- Decepcionante final del discurso pronunciado por Dalmau con un “Viva Puerto Rico” a secas. La ausencia del “libre” ha caído como balde de agua fría en una asamblea dirigida a amarrar su base independentista.
- De momento, los independentistas no afiliados debemos brindar un apoyo crítico y táctico a Dalmau. ¿Por qué crítico? Porque no debemos dejar de señalar las contradicciones de sus posturas y tendencias; incluyendo las contradicciones de su nuevo socio menor (MVC) y la nueva profesión de fe que hace Dalmau al libre mercado. ¿Por qué táctico? El apoyo estaría también enfocado en que su candidatura pueda crear un clima favorable para hacer avanzar la independencia. No tenemos dudas, a pesar de las diferencias, que así también lo estima el PIP.
- Tampoco será descabellado pensar en la creación de un brazo informal y paralelo de “fuerzas” independentistas que no interfiera en las campañas del PIP y MVC. Un grupo de personas que coordinadamente pueda radicalizar el discurso poniendo la independencia en primer plano y explicando la crisis como resultado principal de la violencia económica ejercida desde Washington. También hablándole directamente al Congreso y Casa Blanca planteando la necesidad imperiosa de una transición justa y ordenada hacia la soberanía. Los independentistas no nos podemos poner más la camisa de fuerza de la Asamblea de Status que por tanto tiempo utilizó el PPD para desmovilizarnos.
- Si la elección de Dalmau va a construir un evento de fuerza, la independencia y la denuncia de la violencia económica imperial debe estar presente en la campaña. El país está preparado.
Anotaciones críticas sobre la asamblea del PIP

